LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

*Fuensanta Medina Martínez

 

Del 7 al 11 de octubre en curso, tendrá lugar en nuestro país, por segunda ocasión, el 48 periodo extraordinario de sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 

Desde hace muchos años, nuestro país ha tomado diversas acciones para la promoción y resguardo de los derechos humanos, siendo las más importantes de ellas, la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en 1990 habiendo sido su primer Presidente uno de los mejores juristas que ha tenido este país, y que lamentablemente ya no está con nosotros, el Dr. Jorge Carpizo McGregor. Igualmente, México ha suscrito todas las convenciones y tratados en la materia, poniendo en los últimos años particular interés en las cuestiones sobre equidad de género como uno de los aspectos más importantes.

 

Recuerdo que durante las negociaciones para la suscripción del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (1992), una de las preocupaciones que con mayor frecuencia externaban los senadores estadounidenses, particularmente los republicanos, era que el gobierno mexicano necesitaba tener un mayor respeto y promoción por los derechos humanos. Para cuando nuestro país suscribió el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación con la Comunidad Europea en 1997, la parte pre ambular de dicho instrumento se refiere expresamente “al respeto de los principios democráticos y de los derechos humanos fundamentales”.

 

Sin embargo, a este andamiaje jurídico tan avanzado, en buena parte herencia de la contribución tan importante que el Sistema Interamericano ha hecho a la convivencia internacional, en muchas ocasiones no corresponde con la realidad imperante en nuestro país.

Paradójicamente, en materia de derechos humanos, hoy México confronta uno de los peores capítulos de su historia si observamos el trato que reciben los hermanos centroamericanos durante su paso por el territorio nacional y el creciente problema de “trata” de seres humanos, como uno de los delitos más lacerantes que puede haber.

 

En los últimos años, hacia el principio de la instrumentación de la Iniciativa Mérida una vez más, el gobierno de los Estados Unidos de América, cuestionó al gobierno mexicano sobre el respeto a los derechos humanos, en especial por parte de las fuerzas armadas, las cuales, habían sido arrojadas a luchar contra el crimen organizado.

 

El caso del líder agrario  Rosendo Radilla, desaparecido en 1974 durante los años de la “Guerra Sucia”, ha sido probablemente uno de los más emblemáticos que ha abordado la CIDH en los años recientes. Ya que, es el primer caso, en 2009,  en el que se condena al estado mexicano por graves violaciones a los derechos humanos y conmina al gobierno de nuestro país a que se realicen cambios estructurales de gran importancia para la vida pública.

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