Semana Santa en San Luís Potosí 

“Nada personal… Todo público”

*Fuensanta Medina Martínez

Estimados lectores para muchas personas tanto del estado como de otras entidades federativas y aun del extranjero, hablar de la Semana Mayor en San Luís Potosí, tiene una serie de evocaciones de nuestra infancia y adolescencia. Recuerdo con especial nostalgia, aquellas vacaciones de Semana Santa, hacia principios de los años setentas cuando vino por primera ocasión la orquesta sinfónica del Estado de México a cargo del entonces muy joven director Enrique Bátiz. El Teatro de la Paz y otros recintos culturales se vestían de gala lo mismo que sus asistentes para los diversos actos culturales que tenían lugar en la capital potosina.

Particularmente, destacaba también en aquellos años el ameno ambiente que se formaba para cenar en el café la Lonja, supervisada y atendida acuciosamente por Don Miguel Armijo. A dicho restaurant de cocina internacional acudían las más diversas personalidades tanto del ámbito de la política como de la cultura de la localidad, del país y del extranjero. Recuerdo especialmente al que fuera Secretario de Hacienda y canciller de México, Don Antonio Carrillo Flores departiendo amablemente como era y es característico de la familia Carrillo con diversos comensales que ahí se reunían.

También asistía a dichas tertulias el escritor Jose Luís Martínez, los diplomaticos Luciano Joublanc y Victor Alfonso Maldonado, la talentosa escritora Amparo Dávila y el licenciado Miguel Álvarez Acosta, quien por aquellos años era Subsecretario de Radio, Televisión y Cinematografía de México, así como el Maestro Raúl Gamboa y su esposa la distinguida coreógrafa y bailarina Lila López.

Digo que son estampas de la infancia porque para entonces era la que escribe una niña siempre curiosa y atenta a este tipo de personajes que tuve la oportunidad de ver y escuchar desde la infancia. Siendo gobernador Don Antonio Rocha Cordero casi al final de su mandato, ya se habían realizado la gran obra monumental y arquitectónica, la más grande -sin duda- para el embellecimiento y promoción de esta ciudad. Para aquel entonces, ya estaba terminada la Plaza de Aránzazu, el Jardín de San Francisco, la Plaza del Carmen, la Casa de la Cultura y se había reconstruido el Salón de recepciones del Palacio de Gobierno, entre otras obras de gran envergadura, solo comparables años después con la creación del Parque Tangamanga, durante el gobierno del profesor Carlos Jonguitud Barrios.

Igualmente destacado ha sido el torneo internacional de tenis que se realizaba en el deportivo potosino con los más grandes tenistas del mundo, lo mismo que hoy en día sólo que ahora hay más instalaciones en San Luís Potosí para este deporte.

Desde hace muchos años la manera de concluir la Semana Santa era y es la Procesión del Silencio que tiene lugar en la noche del viernes santo. Dicho acto, se podía observar desde diversos balcones del Centro Histórico. Recuerdo que muchas de estas personas a las que me he referido así como mi propia familia éramos cordialmente invitadas por la escritora Amparo Dávila, a su casa ubicada en avenida Universidad, hoy convertida en las instalaciones y oficinas del Canal Trece (local) y conocida como la Casa Blanca.

Hoy el escenario para la Semana Santa lamentablemente es muy distinto, de aquellas evocaciones de infancia. Con un problema creciente de inseguridad que en las últimas semanas ha cobrado la vida de varios ciudadanos tanto por presencia del crimen organizado como por la falta de atención a la seguridad pública como han sido los dos casos ocurridos en Avenida Chapultepec y el lamentable incidente de la alumna de la facultad de medicina, por citar sólo algunos de ellos que han sido ampliamente difundidos por los medios.

Asimismo está el amago de los taxistas, ante la presencia de la empresa Uber, la cual, de seguir prestando servicio en la ciudad podría derivar en zipizapes graves que ya están afectando grandemente la imagen de esta ciudad.

Aunado a ello también está el retraso en la conclusión de las obras de rehabilitación de la avenida Álvaro Obregón y de otras importantes vialidades del centro histórico.

La impunidad, también está presente no sólo en las acciones perpetradas por el crimen organizado y por algunos delincuentes del orden común, sino que además, los potosinos y los avecindados en esta ciudad, todos/todos hemos sido demasiados permisivos y laxos en la tolerancia de las pandillas de grafiteros, que han convertido a nuestro hermoso centro histórico y a otras partes de la ciudad, en el “HARLEM” potosino durante la época de la prohibición.

En fin estimados lectores la época vacacional que se avecina parece que no tendrá nada de descanso y esparcimiento, y muy probablemente sí debamos a rezar todos los creyentes y los no creyentes, para que durante la semana mayor no se susciten actos que pongan aún más en entredicho a nivel nacional e internacional a nuestro querido estado.

Procesiones-durante-Semana-Santa.jpg

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