Aguas residuales, ¿Por qué desperdiciar agua?

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En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua la investigadora Briseida López, coordinadora del Programa Agua y Sociedad de El Colegio de San Luis consideró que “más allá de la celebración nos invita -esta fecha- cada vez más a la exigencia de hacer cumplir un derecho humano”.

Dijo Briseida López, Doctora en Ciencias Ambientales que “No perdamos la importancia de la celebración del 22 de marzo con la exigencia a las autoridades de que se cumpla el derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible, como lo marca la Constitución Mexicana”.

Este año el lema propuesto es: “Aguas residuales, ¿Por qué desperdiciar agua?”. Sin embargo, se debe reflexionar sobre algunos datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en esta materia. Informó la investigadora que mundialmente más del 80 por ciento de las aguas residuales generadas, vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada; mil 800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por material fecal, originando enfermedades como el cólera, la disentería, el tifus o la polio causando casi un millón de muertes al año.

Se cuestionó que “estas cifras nos llevan a preguntarnos en qué medida se está otorgando no sólo en el mundo sino en nuestro propio país el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento, reconocido en julio del 2010 por la ONU y que en México en el 2012, dio lugar a la reforma constitucional del artículo 4to. para garantizarlo.

Agregó que “en nuestro país, hablar de saneamiento es algo ambiguo, primero, saneamiento no es lo mismo que servicio de alcantarillado y en las cifras en el acceso a uno y otro servicio radica el problema. Si bien la cobertura en el medio urbano del servicio de alcantarillado alcanzan un 96.5 por ciento y para el medio rural del 70.1 por ciento, el verdadero problema está en el volumen de agua que no es tratado. Se sabe que casi el 50 por ciento de las aguas residuales colectadas en los sistemas formales de alcantarillado no reciben tratamiento. Esto trae como consecuencia que se sigan descargando hoy en día volúmenes importantes de contaminantes en ríos, lagos y mares no solo con desechos domésticos sino también industriales. Basta poner de ejemplo de la cuenca río Lerma, cuya contaminación ha contribuido no sólo a su deterioro y a la pérdida de la biodiversidad, sino en afectaciones a la salud de la población que vive cercana al río. Los daños por la contaminación en cuenca río Lerma han sido ampliamente estudiados y documentados por diferentes instancias. Casos similares a éste, están presentes en todo el país”.

En nuestra ciudad, según cifras de INTERAPAS, se trata el 74 por ciento de las aguas residuales; sin embargo, agregó Briseida López “un tema que debe resaltarse y ponerse en la discusión es el aprovechamiento de las aguas residuales tratadas. En una ciudad cuya fuente de abastecimiento principal es un acuífero con una extracción intensiva y con una casi nula recarga o de tenerla sería en centenares de años, debe considerar no sólo el reuso del agua tratada, sino también aprovechar de las aguas pluviales que se presentan a últimas fechas con una mayor intensidad y que generan inundaciones en ciertos sectores de la ciudad, causando daños en el patrimonio de los ciudadanos y de la infraestructura vial”.

Es importante no dejar de lado el tema del acceso al agua segura, en los últimos días se ha planteado por parte la Comisión Nacional del Agua, que a partir del mes de agosto se disminuirá en un 30 por ciento los permisos de extracción de agua subterránea al INTERAPAS, aunado a esto se encuentra la situación actual de tandeos del servicio de agua potable en la ciudad, que ni con la entrada en operación de sistema El Realito, dio solución a los problemas de abasto en la ciudad.

Finalmente recordó que El Colegio de San Luis tiene abierta la convocatoria para cursar la Maestría en Gestión Sustentable del Agua que es un posgrado orientado a la investigación y a la formación de investigadores y profesionales para la gestión equitativa, democrática y sustentable del agua. Es un programa multidisciplinario y consolidado, con un plan de estudios que se cursa en dos años y que se puede acceder a la beca CONACYT porque esta certificado en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad.

 

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